miércoles, 27 de febrero de 2013

Novela de mi Vida.


Jessica Alvarado Garcia(1995-__)

Era un 5 de noviembre de 1995, tan tranquilo y callado. En el hospital iban y venían médicos, enfermeras, pacientes con alguna urgencia y familiares en espera de alguna respuesta. El reloj marcaba las ocho de la mañana. Mis padres y mis hermanos esperaban en el hospital de Cancún, con la creencia de que su nuevo hermanito, el quinto de la familia, seria niño. Después de un rato, el médico que atendía a mi madre se acerco a ellos y les dio una noticia que los tiró para atrás: no era niño, sino niña, y esa pequeña era yo. Como fue un parto natural como todos los que mi madre había tenido, no le dieron problemas para que ella regresara pronto a casa. Todos felices y contentos volvieron, y entre ellos estaba ahora yo, a playa del Carmen, puesto que aquí vivía incluso desde antes que naciera. Y es que como en playa en ese año no habían muchos hospitales pues mi madre se arriesgó a ir a una ciudad que le estaba a una hora de distancia.
Ya en casa, se hizo una gran celebración, toda la familia, incluidos tíos, primos, abuelos, y mis hermanos están recibiendo a esa nueva integrante de la familia. Entrada la noche se hizo un gran ritual para que yo pasara mi primera velada con la familia Alvarado García. A partir de ahí iniciaría de nuevo la cuenta regresiva: desveladas por las noches, cambio de pañales, alimentar al bebe, darle sus vacunas, velar cuando se enferme y cosas por el estilo.
Después de tres años llenos de alegrías, diversiones, llantos y problemas que nunca nadie se da cuenta que pasan, se hizo mi presentación. Si, la típica fiesta en que la que a la niña la visten como angelita, la arreglan para que se vea bonita y le hacen una gran fiesta. Aun sigo preguntándome para que sirve, pero no lo s, mis padres son los religiosos así que ellos sabrán.
Bueno, esta pequeña niña, ósea yo, era muy alegre, se llevaba muy bien con sus primos y sus hermanos, recuerdo que desde siempre me han gustado las muñecas de porcelana, y antes de que faltara poco para que entre al kínder, mi madre me regaló una muñequita de esas, estaba muy bonita y tan elegante, pero resulta que al jugar con una amiguita, ella va y me la rompe. Caray, fue mi primera desilusión. Tal vez no como la de los adultos, pero desilusión al fin y al cabo.
En fin, ya a los seis años tuve que entrar al kínder, fue una etapa muy bonita, como para todos, ahí conocí a una niña a la que jamás olvidare, fue mi primera mejor amiga, ella y yo siempre inseparables y muy felices. Platicábamos de cosas muy bonitas, algunas veces ella iba a mi casa a dormir, o por el contrario, era yo quien dormía en su casa, cuando habia alguna excursión con nuestro grupo, ella y yo nos la pasábamos muy bien, era magnifico.
  Pero como en todos lados siempre hay personitas que no te tratan bien, con ellas no hubo excepción, era un grupo de 4 niñas, es increíble pero aun recuerdo sus nombres: Perla, Karen, Barbará y sobre todo Alejandra. Sí, nos hacían enojar mucho. Al grado de hacernos pelear enfrente de la maestra y cosas por el estilo. Afortunadamente ahora ya casi con todas hablo. Bueno, tuve la fortuna de ser amiga de perla en la primaria, pero de eso no hablare de fondo, Karen ahora es una niña muy bonita y muy amable, sin duda me cae bastante bien. Y las otras, bueno de ellas no se nada. Bueno pero a pesar de todo esa etapa no la podre cambiar por ninguna otra.
Ya entrada en la primaria conocí a muchas personas, no es por presumir pero fui una excelente alumna, buena amiga y muy quería por muchos padres. Obtuve varios promedios por mi buen desempeño escolar, después de que en el Kínder casi acabo mal con Perla, ya en la primara tuve la oportunidad de conocerla más a fondo y me di cuenta de que era una persona muy valiosa. Igual se hizo muy buena de demás personas, por mencionar a algunos: Lorena, Jesús, José, Pamela, Diana, Efraín y muchos, muchos más. Pero fue en la secundaria cuando tuve la oportunidad de experimentar muchas emociones, tan profundas y valiosas.
En primero de secundaria conocí a una jovencita llamada Sara, la cual en poco tiempo se convirtió en mi todo. A ella le podía confiar mis mas íntimos secretos, no temía ser autentica con ella, y la quería por sobre toda las cosas. Algunas veces nos enfadábamos y nos queríamos ahorcar, pero era normal. Ella me enseñó muchas cosas, mi carácter se creó a partir de lo que ella me enseñó y fue gracias a ella por quien aprendí a confiar. Fueron tres maravillosos años junto a esa muchachita, y bueno, Sara tenía a un sobrino de su misma edad, lo conocí en la secundaria y ahí me enamore por primera vez. Con el conocí lo que significaba de verdad el primer amor. Fueron 10 meses, para mi muy pocos, pero tan llenos de alegrías, problemas, celos, mas problemas y mucho más problemas pero estaba enamorada. Y como nada dura para siempre, tuvimos que decir adiós, afortunadamente fui yo la que tomo la decisión final, y después de mucho tiempo pude abrir los ojos respecto a esa relación, puesto que no lo quería aceptar ya que a él le habia dado algo más que simple amor. Fue más, mucho más. Aunque sinceramente preferiría no entrar en detalles, lo que puedo decir es que gracias a él yo pude darme cuenta de que no nos debemos llevar por simples palabras bonitas, que las personas que dicen ser buenos muchas veces no lo son y que el amor nunca es sincero cuando empieza mal.
Pero afortunadamente después de esos seis meses en los que ya no estaba con él, me di cuenta de que necesitaba abrirse de nuevo al amor, dejar atrás el rencor y vivir mi vida de nuevo con amor. y justo ahí estaba un chico, el más maravilloso que alguien pudo conocer. Le abrí mi amor sin condición y ahí es donde volví a caer rendida a sus brazos, simplemente estaba  dejándome llevar por aquel momento, pese a que aun tenía miedo, miedo de que me volvieran a lastimar, a jugar con mi cariño. Pero él no era como todos, simplemente era perfecto, lo que ella necesitaba, pues contaba con atributos que no había podido encontrar en un chico. Con él se sentía a gusto, el era amable, respetuoso, prudente, divertido y demás cualidades que son encantadores.
Y así estuvo, hasta ahora con un amor que vale más que mil costales de oro, con una vida llena de amor. En su ambiente se respira paz y armonía. Tiene una familia encantadora, llena de confianza, con su madre que haría lo que fuera por ella, y por sus hermanos. Con unos hermanos que mas que hermanos son sus amigos, sus confidentes. En un lugar en donde no se puede recibir nada más que el propio paraíso.
La vida está llena de muchas circunstancias pero depende de cada uno para tomar las mejores. A mis 17 años me considero una persona capaz de dar todo de mi, pero sin estar a ciegas. De apoyar cuando es necesario y de brindar amor incondicionalmente.
Me considero una persona afortunada pues tengo muchas cosas, muchas bendiciones que la mayoría no puede lograr notar. Aun queda mucho por recorrer y esta novela seguirá creciendo, con cada aventura, cada fracaso y cada experiencia adquirida.


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